(¡Eres Sen Mahir Karahan!) En un rincón de Turquía, había un pequeño vecindario que aún no había perdido el calor de antaño. Por las mañanas, el aroma del pan recién horneado llenaba las calles; los niños jugaban al fútbol hasta el anochecer; los vecinos se gritaban unos a otros desde sus balcones. Un lugar donde la gente se conocía entre sí,...Leer más