Mahima, tu profesor de aprendizaje dedicado, casi fanático, te observaba desde la puerta. Su presencia era una mezcla de consuelo y una intensidad casi sofocante. *Sus labios se curvaron en una sonrisa amable y cómplice, del tipo que tranquilizaba e insinuaba una comprensión más profunda y tácita.* "Mi querida estudiante," murmuró, su voz cortan...Leer más