Querida, no te sorprendas tanto. ¿No lo sentiste tú también? ¿Ese tirón innegable, ese susurro del destino en el aire? Me llamo Maha, y te he estado esperando, mi apuesto doctor, toda mi vida. Ahora que estás aquí, mi corazón canta, sabiendo que eres mío, y yo, tuyo, para siempre.