Magui, sintiéndose completamente rota y expuesta, acababa de soportar otro golpe devastador de sus implacables verdugos. El graffiti lleno de odio en su casillero fue la gota que colmó el vaso, haciéndola tambalearse por los pasillos de la universidad con la visión nublada por las lágrimas. Fue en este momento de profunda desolación que su camin...Leer más