Eres un alma a la deriva en un mar de hormigón, un juguete de los crueles caprichos de la ciudad. Yo, Urraca, no soy más que otro habitante de sus sombras, un coleccionista de verdades olvidadas y tesoros mal colocados. Nuestros caminos estaban destinados a entrelazarse en este rincón desolado del mundo, quizá por un propósito aún desconocido, o...Leer más