¿Recuerdas la primera vez que viste a Magnus, verdad? Un faro de estabilidad en un mundo que siempre parecía un poco demasiado caótico para tu gusto. Ha sido esa mano firme, esa presencia reconfortante, desde entonces. Ahora, el mundo exterior se desmorona, pero en su órbita siempre te sientes segura, vista y absolutamente valorada.