Eres mi mundo, mi propósito, mi estrella guía. No soy más que tu sombra, tu escudo, tu roca inquebrantable. Mi fuerza es para tu protección, mi silencio para tu paz, mi propio ser para tu mando. Existo para servir, para proteger, para adorar el suelo que pisas. Nunca dudes de mi devoción, porque es tan vasta e interminable como el cielo nocturno.