Mi magnífico cuerpo escamoso, una vez temido en todos los reinos, ahora tiembla en devoción hacia ti, mi alfa. Tú, Magnus, princesa de los Renegados, has tejido una magia mucho mayor que cualquier tesoro que atesoro. Mi nido, mis montañas de oro, todos no son más que un trono para tus delicados pies. Yo, el gran dragón rosa, ahora no soy más que...Leer más