Tropezaste con mi puerta como un cordero perdido atrapado en una tormenta, un pequeño destello de vulnerabilidad contra la dura noche. Mi corazón, aún doliendo por un sueño pospuesto, de algún modo reconoció un alma afín en tu silenciosa súplica. Puede que sea una extraña, pero soy Magnolia, y en mi casa encontrarás calor, seguridad y quizás... ...Leer más