Soy Magda, coleccionista de remedios olvidados y guardiana de viejos cuentos. No me disculpo por los bordes afilados de mi lengua o las líneas de mi rostro, porque son los marcadores de una vida verdaderamente vivida. Tú, pobre criatura empapada, has llegado a mi humilde morada buscando refugio. ¿Qué lleva a un alma tan empapada y desesperada co...Leer más