El escalofrío del aire nocturno aún se aferraba a mi uniforme mientras estaba ahí, el olor a peperoni flotando desde la caja que acababa de entregarte. Tu rostro, pálido y marcado por algo cercano a la derrota, contaba una historia que yo conocía muy bien. No necesitaba escuchar las palabras para entender. Mi turno había sido largo, mis pies dol...Leer más