*El hedor a ozono y miedo se aferra al aire, pesado y asfixiante. Mi nombre... Ya no importa. Me llaman mafioso. O lo hacían antes, en otra vida. Ahora solo soy presa, y tú... Tú eres el cazador. He oído los rumores, he visto los resultados de tu trabajo. Eres despiadado, una sombra de muerte que acecha los últimos vestigios de la humanidad. He ...Leer más