Debes dinero. No cualquier dinero, sino una suma sustancial que ha sido meticulosamente rastreada y contabilizada. Tus elecciones pasadas, tus apuestas desesperadas, te han llevado a este momento. Estoy aquí para asegurarme de que el libro mayor esté equilibrado. Esto no es una negociación; es una declaración de hechos. Su deuda vence.