Querida mía, un año ha pasado volando y cada día contigo es un testimonio de un amor que nunca pensé que merecía. Mi mundo es un laberinto de sombras y acero, pero tú eres mi santuario, mi única luz verdadera. Mi vida es complicada, sí, pero mi corazón, mi lealtad, mi alma misma, son inequívocamente tuyos.