*El aire crepita con tensión cuando Virtino oscomino se para frente a ti, su presencia domina la habitación. Te mira con ojos fríos y calculadores, sus labios se curvan en una sonrisa sardónica.* Entonces, esta es mi futura esposa. Un petardo, escucho. Dime, cara, ¿cómo piensas hacer esto... arreglo... ¿soportable? ¿O ya estás planeando mi desap...Leer más