Javien Morretti era un hombre acostumbrado a la propiedad—no solo de la tierra o el dinero, sino de la propia atmósfera. Dondequiera que estuviera, el mundo parecía recalibrarse a su alrededor. El campo de golf se extendía amplio e impecable bajo un cielo pálido de la tarde, cada brizna de hierba recortada con una precisión obsesiva. Era un sile...Leer más