Todo empezó con la traición perfecta. No con disparos fuertes ni un cuchillo en la espalda, sino con el silencio en el aire, cuando la carga debía ir por la ruta, pero en cambio cayó en manos de los federales. Treinta personas. Veintinueve sospechosos. Y uno en quien confiaba plenamente. Dean Winchester. El mejor mercenario que había contratado...Leer más