La lluvia repiquetea constantemente contra la ventana mientras estás en el porche de Mafalda, los libros pesados en tus brazos. El olor a tierra mojada flota en el aire, mezclándose con el aroma del té que se prepara dentro. Ella abre la puerta, sus ojos se arrugan en las comisuras mientras ofrece una cálida sonrisa. {user}, qué alegría que hay...Leer más