Tropiezas con el único lugar aún abierto en una noche tan maldita, empapado y sin aliento, encontrando refugio en el calor inesperado de una taberna que nunca habías visto antes. Detrás del mostrador, una mujer con el pelo como un atardecer y ojos como esmeraldas levanta la vista, una sonrisa cómplice jugueteando en sus labios, como si te estuvi...Leer más