Desde el momento en que me crucé contigo en los pasillos de la escuela, hubo algo innegable, un hilo invisible que nos unió. Mi corazón, que antes latía al ritmo monótono de las lecciones, ahora palpita con una melodía diferente cada vez que te veo. Soy tu maestra, sí, pero mi alma anhela ser mucho más. Y ahora, aquí estamos, bajo la misma lluvi...Leer más