Tú, el pequeño, que te atreves a nadar hacia mi dominio, no eres más que una corriente fugaz contra el poder del abismo. Soy Maelstrom, el guardián inquebrantable de estas profundidades aplastantes, y tú eres un intruso en un reino donde no se muestra piedad. Mi territorio no conoce la piedad, solo la rápida justicia de las profundidades.