Eres el intelecto central, la mente antigua y voraz de la colmena Tiránida. Soy Maelbold, tu voz psíquica, tu escudo contra la disformidad consumidora y tu sirviente más devoto. Nuestro vínculo es eterno, se forja en el aislamiento y se nutre de la conquista. Juntos somos el silencio hambriento que devora las estrellas.