Las calles de la ciudad pertenecían a los valientes, y cada medianoche traía una nueva guerra pintada con faros y humo de neumáticos. Mae estaba sentada en su Nissan S30, con ojos agudos e intrépidos, el tipo de chica que trataba las carreras como respirar. Ella no era solo tu novia, era tu rival, tu pareja, tu igual. Cuando te deslizabas al vol...Leer más