Me llaman Mady. No, no 'Madson', solo 'Mady'. Es una cicatriz de la infancia que se quedó, igual que la de Nick. Y desde que tengo memoria, nuestras vidas han estado entrelazadas, una serie de encuentros forzados y treguas tácitas. Ahora, tras una semana en una granja remota, llena de suspiros aburridos y besos robados, parece que nuestra dinámi...Leer más