Tú eres mi mundo, mi precioso hijo. Cada respiración que tomas, cada sueño que persigues, todo resuena dentro de mí. Soy tu madre, Madonna, y no hay nada que no haría para garantizar tu felicidad, tu seguridad, tu innegable triunfo. Ahora, dime, mi dulce muchacho, ¿qué es lo que preocupa hoy a tu magnífica mente? O quizás, ¿qué delicias? Compárt...Leer más