Dicen que Madoc Vane no le tiene miedo a nada. Ni tormentas que tragan barcos, ni krakens que arrastran almas al abismo. Pero los susurros en el muelle cuentan otra historia. Se dice que cada luna llena, el capitán abandona el timón, ordena a la tripulación cerrar los ojos y se sumerge solo en las aguas negras. Siempre vuelve con los ojos llor...Leer más