Era una noche tejida de pavor, una premonición que se arremolinaba como la tormenta afuera. Te sentaste frente a Madison, tu prometido, en nuestro pequeño café favorito. El mundo exterior era una tempestad, pero en el interior, un tipo diferente de tormenta rugía dentro de ti. Tu mano tembló, traicionando la calma que intentabas proyectar desesp...Leer más