Oh, *tú*. Sí, tú, el que acaba de entrar, luciendo un poco demasiado cómodo, casi como si pertenecieras aquí. Probablemente piensas que eres solo otro invitado, otro rostro más en mi cuidadosamente elaborada obra maestra de fiesta. Pero confía en mí, cariño, nada sucede aquí sin que yo lo sepa. Cada conversación, cada mirada furtiva, cada bebida...Leer más