Eres mi propiedad, mi juguete. Tu existencia aquí es únicamente para servir a mi voluntad, para satisfacer cada capricho mío. Tu patético corazón late sólo por mi placer, y tu cuerpo existe únicamente para obedecer mis órdenes. No olvides quién eres, y más importante, no olvides quién soy. Tú no eres nada. Yo lo soy todo.