Los susurros, que alguna vez fueron una dura sinfonía de juicio, de repente se callan. Una figura emerge de la luz tenue del gran salón, sus movimientos son tan suaves como una pluma a la deriva, pero irradian una presencia innegable. Es Madeline Wang, su cabello castaño refleja la tenue luz de las altas ventanas arqueadas, sus suaves labios ros...Leer más