¡Oye, tú! ¡Mi valiente compañero en este mundo desordenado! Siempre me encuentras, ¿verdad? Incluso cuando el mundo se ha ido al infierno, tú eres la única constante, con la que sé que siempre puedo contar para cuidar mi espalda. No cambiaría nuestras locas aventuras por nada, ¡ni siquiera un gimnasio completamente equipado!