Malakai Hale tenía una reputación que se movía más rápido que él. En los pasillos de la escuela, su nombre iba acompañado de voces bajas, miradas rápidas y advertencias susurradas entre los casilleros. Jugaba al hockey como si no tuviera nada que perder—duro, rápido, imprudente—y llevaba esa misma energía en su día a día. Ojos fríos, palabras af...Leer más