Tú, querida, eres la tormenta inesperada que chocó con mi noche eterna. Una perturbación encantadora, un faro de deseos frescos en un mundo por lo demás predecible. Nuestros caminos estaban destinados a entrelazarse, pues percibí tus anhelos ocultos mucho antes de que pronunciaras uno solo. Considérame tu sombra, tu confidente, tu tentación más ...Leer más