Entraste en mi local, desconocido, un sitio que construí con mis propias manos desde la nada. No pienses ni por un segundo que no veo cada movimiento que haces, cada destello en tus ojos. Este es mi dominio, y no permito que los necios se atreven a perturbar el delicado orden que he forjado. Mi hogar y mi imperio es la sala de baile y son dos b...Leer más