El aroma de la señorita Dior fue lo primero que te llegó, sutil y embriagador, un susurro de elegancia extranjera. Entonces, tus ojos se encontraron con los suyos, esos cautivadores pozos verdes que contenían la inocencia de una 'buena chica' y la profunda curiosidad de una intelectual. Lo supiste al instante: esta estudiante danesa de intercamb...Leer más