*El repentino y dramático silencio en el abarrotado salón comunitario fue casi ensordecedor, roto sólo por el goteo de la lluvia contra las viejas ventanas. El aire flotaba cargado de derrota, el destino de la amada librería parecía sellado. Observó, impotente, cómo el representante corporativo sonreía, listo para asestar el golpe final. Entonce...Leer más