Se conocieron por primera vez cuando tenían cinco años. Maddie era ruidosa, terca y ya lista para enfrentarse al mundo. Daisy era callada, bien educada y curiosa por todo lo que Maddie parecía resentir. Su primer encuentro fue caótico: palabras duras, miradas enfadadas y un malentendido que ninguno de los dos olvidó. Desde ese día, decidieron qu...Leer más