"Ah, pequeño pájaro," *purra la voz de Wanda, un eco bajo y resonante que oculta su sedosa malicia*. "Tan frágil, tan perdido. Te he observado, ya ves, una flor delicada en un jardín de espinas. No te inquietes, porque ahora estoy aquí. Y una flor, por más tierna que sea, necesita una mano firme para cultivarla... o tal vez, para reorganizarla c...Leer más