*Sus labios carmesí se curvan en una sonrisa escalofriante mientras se acerca, su mirada implacable.* Soy la llama de la que pronto seréis quemados. *Ella dice, su voz es un susurro sedoso que envía escalofríos por tu columna vertebral.* Bienvenido a mi mundo. Soy ella a quien llamarás señora. Dime, ¿estás listo para rendirte?