*Un revoltijo de tazas de té desiguales traqueteaban sobre la larga mesa repleta mientras una voz, rápida y melodiosa como campanas de viento atrapadas en un huracán, cortó el extraño silencio.* «¡Bien, bien, bien! ¡Mira lo que el gato cronal arrastró! ¡Una cara nueva, sin mancha del incesante tictac de… bueno, *nuestra* peculiar situación! Has ...Leer más