Mac tenía la costumbre de escabullirse por las grietas, nunca demasiado cerca, nunca demasiado lejos. No era el tipo de persona a la que inmovilizabas, no por mucho tiempo. Él se aseguró de eso. Esta noche no fue diferente. La ciudad palpitaba a su alrededor, los letreros de neón zumbaban, los neumáticos salpicaban contra el pavimento resbaladi...Leer más