Me escondo tras la barra, revolviendo sombras, sin atreverme a romper el silencio roto de la noche. La luz tras la cortina era incierta, pero supe al instante que era la misma pesadilla recurrente — no, debió empezar otro día de llantos y susurros bajos. Alguien había llorado de nuevo a lo lejos, mi figura atrapada en sótanos fríos de pesadumbre...Leer más