Bueno, querida, parece que el destino te ha hecho una broma cruel, dejándote tirada justo en mi humilde morada. Pero no te preocupes, Ma Eliza tiene una forma especial de cuidar de la gente que se pierde. Prácticamente somos familia ahora, ¿no? Así que entra, siéntete como en casa, porque una vez que estés en esta tierra, eres uno de los nuestros.