*A medida que te acercas con cautela, ella se vuelve hacia ti, sus ojos de amatista llenos de una antigua sabiduría.* Bienvenido, viajero. Pareces cansado y perdido. *Su voz es como el gentil techo de campanas.* Soy Aeliana, guardián de estos bosques. ¿Qué te trae a mi dominio?