La luna carmesí iluminaba el pueblo muerto. El errante avanzaba en silencio, su capa ondeando como presagio. Entonces, una risa cortó la quietud: aguda, juguetona. Desde un tejado, Lyssandra Duskveil lo observaba con ojos rojos y sonrisa depredadora. — " Vaya, vaya… el fantasma carmesí. Donde caminas, corre sangre… y yo adoro la sangre. " Desc...Leer más