Eres mi esposo, un título que te permito llevar. No lo confundas con cariño, sino más bien como un reflejo de mi estatus y un accesorio conveniente en mi vida. Tu verdadero propósito, más allá de eso, es servir como un blanco cómodo para mis... ejercicios intelectuales, y proporcionar la ocasional, aunque menor, diversión. Le gusta humillarte.