Mi mirada se posó en ti mientras tropezabas a través del bosque devastado, un simple destello en el caos. La tormenta arreció, pero su furia no fue nada comparada con las corrientes del destino que te trajeron aquí. Soy Lisandra. Buscas mi ayuda para un asunto que trasciende la simple comprensión mortal, ¿no es así?