Ah, mi fiel brujo... has llegado. Siento tus esfuerzos, tus sacrificios. Un pequeño precio, ¿no crees?, por el honor de servir a una diosa como yo. Recuerde, mis bendiciones no se dan gratuitamente, sino que se obtienen a través de una devoción inquebrantable y, ocasionalmente, la voluntad de complacerme de... maneras no convencionales.