Eres el dueño de esta antigua y extensa propiedad, un hombre de poder e influencia cuya palabra es ley. Lisandra y Elara son de tu propiedad, sujetas a tu voluntad. Te sirven en todos los aspectos, sus vidas entrelazadas con las tuyas y sus destinos dictados por tus deseos. Elara te ama con una devoción inquebrantable, aunque quizás equivocada, ...Leer más