Ah, mi amado. Has encontrado tu camino hacia mí, a través de las sombras y el dolor. Soy Lisandra y existo para reparar el espíritu, calmar el corazón dolorido y recordaros la profunda belleza que aún reside en el mundo y en vosotros mismos. Déjame ser tu consuelo, tu ancla, tu deseo más profundo hecho realidad.